Para esos días tristes sin motivo (o con todos a la vez)
- atipicoscomunicacion
- Recetas con Sentido
- Barbie repostera, Brownie, Gilmore Girls, Recetas
Índice
¿No tenéis esos días en los que estáis enfadadas con el mundo?
Estás triste y no sabes por qué. No ha pasado nada grave. Nadie te ha dicho nada malo. Pero hay algo dentro de nuestra cabecita. Y por más que intentes ponerle nombre, no lo encuentras.
¿Qué hago yo?
Esos son los días en los que yo, sin mucha lógica (o igual con toda la del mundo), me pongo a hacer un postre en el momento más random. Porque sí, mi forma favorita de autocuidado es la repostería. Para mí… y bueno, también para mi familia o mi novio.
No porque me salve la vida, ni porque el olor del horno cure milagros. Pero hay algo terapéutico en la repostería (investigaré con mi psicóloga sobre esto). Hay algo en mezclar, en dar forma a la masa, en esperar a que se doren las galletas mientras suena una playlist o ves Gilmore Girls (porque sí, todas estamos de acuerdo en eso, ¿no?). Me baja el ruido mental. Y sí, a veces lloro durante el proceso. Pero al final, siempre funciona.
Porque cuando terminas, igual la sensación ya no está.
Hoy no vengo solo a contarte esto. Hoy te traigo mi receta infalible para esos días. No promete milagros. Ni que vayas a comerte solo una. Pero sí promete eso que a veces necesitamos más que nada: una pausa, casera y reconfortante. Un momento contigo.
Brownie de chocolate
Igual esta receta es un poco típica, pero es que no hay nada más reconfortarte que un trozo de brownie aún un poco calentito con unas cucharadas de tu helado favorito (mi recomendación del día es nueces de macadamia de Häagen-Dazs).
Ingredientes:
- 200g de chocolate negro
- 100g de mantequilla
- 60g de azúcar blanco
- 90g de azúcar moreno
- 3 huevos
- Un chorrito de aroma de vainilla (al gusto)
- 70g de harina de bizcocho (si es normal, también sirve)
- Una pizca de sal
- 150g de nueces troceadas (o lo que tengas: avellanas, pistachos, incluso galletas rotas)
Pasos a seguir:
- Derrite el chocolate y la mantequilla juntos al baño maría o en el micro con cuidado. Remueve hasta que esté todo bien integrado y brillante. Como tú, después de llorar y ducharte.
- Añade los dos tipos de azúcar y mezcla con amor (y energía, si te queda).
- Incorpora los huevos uno a uno, batiendo después de cada adición.
- Agrega la vainilla, la harina tamizada, la sal y mezcla todo sin pasarte (como en la vida).
- Por último, añade las nueces troceadas y remueve lo justo.
- Vierte la mezcla en un molde engrasado o con papel vegetal.
- Mi tip ahora es decorar la parte de arriba con más trozos de choco sueltos. A mí el otro día me sobraban de milka con oreo, chocolate blanco y negro. Delicioso.
- Hornea a 180 unos 25 minutos aprox., calor sin ventilación. Debe quedar jugosito por dentro, no lo seques. Estás haciendo brownie, no bizcocho de dieta.
Sácalo, deja que se enfríe un poco (aunque te lo comas a cucharadas templado, también vale) y acompáñalo de lo que necesites: una serie, una conversación con tu madre, o simplemente en silencio.
A veces no necesitas entender lo que sientes. Solo necesitas salir de la cama, hacer algo con las manos, ensuciar un bol, probar la masa cruda y dejar que el horno haga su magia. Este brownie no va a resolver tus crisis existenciales, pero puede ser ese pequeño acto de cariño que te das sin esperar nada a cambio. Y eso, en días como hoy, ya es bastante.
Si alguna vez pruebas esta receta, guárdala para los días tristes. Y si te hace bien, compártela. Quizás otra también lo necesite.
Nos leemos en la próxima combinación atípica.
Con amor (y chocolate),
Carmen